sábado, agosto 13

Mi esposa

No quiero enredarte en mis mares de problemas
O en mis pensamientos que se contradicen a cada instante;
No quiero contarte sobre mí
Porque vos me conoces ya. 
No, en este escrito no hablaré de eso. 
Mira:
Es difícil definir lo que eres tu para mí
Porque significas muchas cosas;
Eres como el primer sorbo de café en la mañana,
Eres como la lluvia que moja el asfalto gris de esta ciudad fría,
Eres como esa brisa que roza los rostros,
Eres  como un aroma leve al olfato. 
Significas mucho;
Como la neblina del amanecer
O como el sol de la ciudad donde nací: caliente y tibio a la vez.
Entonces, 
Al ser mucho para mí,
Trato de ocultarlo
Para no demostrarte lo mucho que te extraño. 
Lo mucho que deseo que vuelvas
Y así entregarte los cientos de escritos después de ese primer libro.
De tratar de escribirte lo que significas
Y lo que eres acá: en las Letras, en mi vida. 
Eres algo de lo que no me puedo zafar;
Porque eres mi esposa,
La Musa a quien les escribo,
La Musa a quien yo quiero,
La musa que se ha llevado todas estas letras
A su sonrisa de cristal, siempre bella,
Como tus ojos cafeces, que son sólo tuyos.

1 comentario:

  1. Último adiós
    Y una noche más que pasa
    Una noche más sin vos.
    Si,
    Porque esta noche, acompañada de una vela,
    Y nuevos silencios,
    Tu recuerdo allega a mi mente para decirte adiós.
    Pero cielo
    Pareciese que este es el definitivo.
    Me ahogaré en mares del deseo,
    Me perderé en esos ojos negros,
    Pero siempre con la cabeza en frío.
    Si,
    Porque este, el último adiós, no puede ser mejor.
    Tu recuerdo
    Tu alma
    Tu vida ahondaran mis letras ya escritas,
    Y estas te gritaran en el silencio que recorre esta habitación
    Que aunque deba dejarte,
    Vos siempre tendrás gran parte de mi corazón.
    Y aunque se pierda por un rato,
    Asegúrate por lo menos de guardar un poco de él en el tuyo.
    Porque de no ser así
    Mataría al arquitecto de rimas que te sueña a ti.
    Es como una unificación;
    Porque tú eres mi unificación,
    Y empiezo a padecer porque ya no te siento.
    Pero, yo,
    Desde aquí,
    El silencio de mi existir,
    Aún te escribo letras que algún día recitaras
    Y entenderás que la lucha siempre fue por ti,
    Y, que ya debo partir.

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