jueves, abril 30

Kokoro-chan

Fuiste un escape ante aquel castillo de naipes
Que edifique a base de letras
Sin conocer aún las consecuencias que conllevan éstas. 
Rápidamente te convertiste el camino a seguir
Cuando la esperanza dejo de creer;
Iluminaste con tu luz aquel túnel oscuro en que se envolvía mi presente
Y si, alguna vez pensé, que aquella luz me acompañaría por el resto de mis días. 
No supe valorar ni tus abrazos ni tus besos;
No supe entender el significado de aquellos celos.
Intenté descifrar tu sonrisa encriptada,
Con falsas pistas, con falsas caídas.
No supe vivir y valorar estar contigo
Ni aún creo hacerlo 
Por aquel sencillo hecho
De no entregarte todo aquello.
Tu coreografía quizás nunca encontró armonía,
Pero nunca agradecí por aquel valeroso intento.
De seguro ya no siga navegando en tu memoria,
Porque el olvido toca mucho más pronto las puertas
Cuando realmente nos cansamos de las batallas sin final aparente.
Al final de cuentas,
Si conllevaba aquel peso llamado pasado;
Quizás nunca lo lance al vacío
Como muchas veces afirme de antemano.
Todo ha de quedar resumido en tus zapatos,
Que aún siguen guardados en aquel mediero,
Ya perdido en el recuerdo.
Por ello,
Tras los largos días que conllevo tu improvista partida,
Ya no dibujo en mi memoria tus elegantes pasos;
Ya no quiero el compás que representaba tu alegría.
Mi bailarina de Ballet,
O la que algún día fue,
Se ha de perder en las muchas letras
Que ha de resignificar mi pasado;
Pero, no sin antes,
De nuevo excusarme ante su sonrisa
Por no abarcar sus sencillas expectativas.  
De ella queda el recuerdo
Estampado en aquel lugar, en aquel beso, en aquel silencio. 




No hay comentarios.:

Publicar un comentario