miércoles, abril 29

Allí estas tu

Como la brisa que roza nuestros rostros
En una estación de buses
Bajo un silencio arduo y caluroso de verano. 
Así estás vos ahora, acá 
En este silencio de un centro infinito; 
Siempre en espera de algo,
Ese algo que no se espera, que se forja. 
Allí estas tu
En el lugar que no podré definir. 
Porque eres cielo: el sereno. 
Por ello estás en esas solitarias noches 
En donde lo único que anhelo es observar tus ojos cafeces
Bajo el atardecer de un febrero. 
Estás allí, 
Como uno de los sueños que aún me mantiene en pie, 
Que aún me mantiene luchando. 
Me preguntas, contra quién; 
Y no lo sé, 
Supongo que contra la vida
O contra mis errores más orgullosos. 
Pero así es,
Me mantienes en pie 
En espera del ataque para el contra-ataque,
Porque mi tiempo es ahora
Porque mi tiempo aún es mío
Y trato de aprovecharlo al máximo
Para decir, cuando no lo posea
Que lo empleé bien,
Y que con eso pude ver tu sonrisa perfecta.
Te mantienes en la vigilia y el insomnio de mis pensamientos,
Y te escabullís por el laberinto de mis recuerdos;
Entrar por el medio, de estas, las letras
Y yo no tengo reversa ni fuerzas 
Para evitar pensar en tu mirada inquieta. 
Sigo mirando las estrellas (del suelo)
Con un solo fin: perderme en ellas
Para hallar la respuesta
Del porque tantas letras. 
Al fin y al cabo, lo de los dos, 
No tiene respuesta
Porque sencillamente es una leyenda. 
(Mi dulce niña de las rimas inciertas, serenas).

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