lunes, marzo 16

No puede haber silencio

El leve impulso que significa vivir
Ha de transmutarse en un hábito
Que conlleva, de por sí, el sufrimiento y dolor
Por el cual atraviesan miles en esta sociedad que no se adolece.
Muchos no logran sobrevivir el desierto que significa vender los sueños;
Además, no se erigen en comprender lo que rige sus vidas:
Unos papeles con números impresos
Y la ilusión de lograr aquello que no es real,
Aquello que es utópico, aquello que nombran como felicidad.
Por ello,
Tras siglos y siglos de vigente historia
Y tras los muchos sucesos
Por los cuales atraviesa la realidad, ente a concretar,
Me hacen exponer
Mi vana inconformidad ante un decadente sistema.
Y si bien,
Aún no he logrado comprender  totalmente las aristas
Que conlleva el forjar un nuevo ideal,
Me arriesgo a intentar, por lo menos, desde estas (las letras)
Intensificar mi propósito por cambiar algo, por ínfimo que sea,
Sobre lo que es entendido como verdad única o certera.
Las voces cansadas de ser ignoradas gritan en busca de ser escuchadas
Porque no logran expresarse ante una falsa conciencia que rige la existencia.
No puede haber silencio
Donde rige la injusticia, inequidad y desigualdad:
Características propias de la vida cotidiana;
No puede haber silencio
Si hay sufrimiento en algún lugar de la vida,
Si hay sollozos susurrando su inconformidad y desdicha;
No puede haber silencio
Cuando se trata de desenmascarar la inconciencia;
Porque a fin de cuentas ese silencio ha de estallar
En letras, en llanto, en rebeldía.  
Es por eso que no puede haber silencio
Cuando es momento de gritar todo aquello:
La decisión de contrariar todo este inmovilismo perpetuo. 

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