martes, marzo 31

Carta a las musas


Hay cosas que no poseen una explicación,
Que no tienen forma ni historia.
Que están allí,
Donde sencillamente siente el alma.
Están como el amanecer silencioso de un día,
Como una noche estrellada;
Como la lluvia que significa algo para cada quien,
Como el susurro del viento que roza las mejillas. 
Están en algún lugar de ese algo;
Ese algo que toca nuestro seres
Para convertirnos en lo que estamos destinados:
Ser sencillamente nosotros mismos. 
Y allí es donde radica la diferencia 
Entre cada alma que habita en esta existencia:
Cada persona camina en busca de sí misma,
Vagando por los caminos que ha decidido correr. 
He ahí la diferencia entre las muchas que existen.
Y son en nombre de aquellas cosas que guardamos en silencio
Para después expresarlas en las formas
Más loables que uno desee; en mi caso,
Son las Letras que interactúan en la conformación
Y afirmación de aquella cosa a lo que llamamos "Yo".
Ese es mi puente,
Esa es mi condena,
Esa es mi alma,
Esa es mi vida.
Aquellas letras son el algo que le dan sentido a esta:
Una rara (como toda) existencia. 
Aquellas son las que forjan el camino
Hacía un lugar siempre incierto;
Aquellas que sencillamente son la vida de este escritor. 
Aquellas que curan el alma
A quién quiera escucharlas;
Porque me gusta escribirle a las personas,
Para hacerles creer que existe algo más;
Algo más que ellos han de descubrir, sentir, vivir: así sea la maldad. 
Quiero que las personas lean mis Letras,
Y vuelen a mares desiertos, noches con sol, 
Estrellas de color negro, y lunas doradas. 
Quiero aquello: Que vaguen en los lugares de la existencia,
Donde ni su propia imaginación lo llegase a imaginar.
Escudriñar cada pregunta que tiene su alma,
Para después, mostrarles el abismo y preguntarles:
¿Saltas conmigo?
Allí es donde existo, donde soy lo que estoy destinado a ser;
En aquel puente: puente que son letras.
Allí, condenado a lidiar con las miles de guerras
Que no son mías.
Allí, desterrando los silencios en busca de algo, 
Que no tiene forma, ni nombre.
Allí, sin pasado, ni presente, ni futuro. 
Allí, esperando el silencio el elixir eterno. 
Allí estoy;
Como escritor decaído, alegre, sencillo.
Porque nunca seré lo que esperas de mí:
Nací para ser alguien en donde las personas
Nunca encontrarán lo que quieren de mí.
He ahí el problema de estas condenadas Letras. 
Son aquellas cosas que mutan la existencia
Y la recrean; porque nos recreamos a cada instante. 
Son estas cosas las que muestran el camino
Hacía la siempre hermosa locura.
Muestran el camino que nunca será seguido,
Porque nosotros mismos creamos el camino;
Porque como diría Canneti:
"El hombre es tan sólo dueño de su destino".
Por eso, si llegas a saltar,
No habrá más que locura y letras;
Silencio en los amaneceres;
Destellos de placer;
Y el recuerdo de la vida que se ha dejado atrás.
Aquellas (las letras) son el puente,
Pero sólo Letras no alcanzan para la perfección.
Aquellas cosas son las Letras
Que si quieres, te pueden llevar
A donde ni tu sueños llegan;
Salta conmigo a la vida incierta, eterna, llena de letras.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario