domingo, noviembre 9

Día 4

Aposté a lo más grande, y aquello sigue vigente.
Sigue en el amanecer entrante,
En el ocaso que ha de caer,
Sigue allí bajo la esperanza de un Buenos Aires
Con olor a mate, a milanesas,
A un libro viejo de Cortázar,
Al tabaco de una pipa
Y las noches de cariño hundido en tu piel. 
Que quieres que te diga,
Que quieres que te escriba;
Si ahora el amor no existe
Y yo deseo compartir mi vida.
Aquellas letras son la salida
O la entrada al infierno llamado realidad.
Y para los dos es diferente:
Para los dos es un puente, un sueño.
Así lo veo yo, no se vos como lo veas.
Si, vos,
Que te escondes para martirizarme
Y a la vez enloquecerme aún mas
Viviendo en un lugar cualquiera de Floresta
(Viste, hasta ya me lo sé de memoria)
Y que importa si es un si o un no,
Si los sueños, en su esplendor, no dependiesen 
De la maldita dualidad humana
Sino de la fantástica totalidad.
Viste,
Viste que fácil es salir cuando tienes algo porque vivir.
Viste,
Viste lo que he prometido, y lo que he de cumplir.
Viste,
Viste quien vive para vos y por vos.
Viste que aún queda mucho por vivir,
Por escribir;
Dulce literatura, viste. 

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