sábado, agosto 31

Mediocridad

Un nómada del silencio
Un redentor sin valor;
Las horas del sol que brilla
La vida que se pierde en huidas.
Un rebelde con causa,
La realidad que lo margina;
El caminar por la periferia,
El borde de la locura estrecha.
Sol sin fuego;
Una promesa sin ego;
Mundo que se torna enfermo
El cansancio que exhuma mi cuerpo.
Caminar entre las sombras,
El escondite entre luz tenue;
Quiero estallar en gritos,
Sin necesidad de volver al rito.
Enfermedad con tendencia a la destrucción
El sorbo amargo de un trago sin sabor.
Fiebre que acapara mis sienes,
Seres que destruyen mis estrecheces.
Me acaban.
Me señalan el abismo del mediocre;
Me cuelgan en un árbol solitario.
Beso mis recuerdos en un acto compasivo,
Pero la compasión no es presente
En el destructor ego del humano.
Soy luz, soy vida, soy arte
Que se esfuma entre la miseria
De los que se venden a sólo imágenes.
Soy ente que deslumbra mares,
Aquel que daría la vida por convertirse en aire;
Con el fin de ser respirado
Por aquellos que intentan escapar
A lo decadente de esta realidad andante.
Otro escriba sin sueños,
Llamado a ser un destructor de silencios;
Otro escrito sin forma
Para dar un final a esta extraña paradoja.  

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