martes, junio 25

Decadente

El sistema subyuga;
Hace explotar en furia constantemente
A los seres que se rotulan como distintos.
Asistimos al flujo de personas e ideas
Que aceptan la realidad decadente en la cual conviven;
Aquella que soslaya y recrimina
A los que no logran converger con esta,
A los que no logran incrustarse
En su forma espiral destructible.
El sistema ahoga y presiona al débil
Hasta destruir su cuerpo y su conciencia,
Llevándolo en muchos casos a la decisión del suicidio.
Represión y obligación son características propias del sistema.
Más.
La posibilidad de escapar por unos instantes del yugo esclavizante
Son bálsamo para luchadores incansables.
La música,
Las letras, el arte.
El abrazo comprensivo de una persona a quien quieres;
El mar,
Los besos, las olas.
El intento de ser distinto ante las sucias reglas del capitalismo.
Y si bien
No podemos evadir la responsabilidad
De entender que se es inmerso
En el camino hacia la auto destrucción del ser humano,
La sonrisa, junto al llanto,
Nos mantiene en confrontación ante la realidad
Que asesina en silencio a los soñadores insurgentes,
Porque es una sociedad donde el actor principal
Radica en ser consumidor, y no un soñador.
La angustia se apodera de aquella conciencia (general)
Que no se ve expresa en las personas que acallan
La injusticia que dice siempre presente.
Y es el sobrevivir lo que nos mantiene en vida,
El sueño de una utopía que camina.
Es necesario comprender los espacios donde refugiarse;
Y que, ante todo, debemos hallarlos
Para no terminar fundidos en la locura o la miseria.
Pues entonces que sean los versos, las rimas: la sencillez de un escriba
La resistencia ante lo decadente de la puta vida.



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