domingo, mayo 26

Con aquel abrazo

Como el camino que recorremos,
Como los recuerdos de aquel contexto;
Como esa sonrisa que me lleva a lugares con olor a vino,
Como ese abrazo bajo la noche estrellada.
Mira,
“El jaleo de lo inconexo” sigue presente en lo nuestro.
La abstracción y subjetivismo está impregnado en aquel aire que respiramos
Por el cual vivimos; vivimos solo si escribimos.
Aún la incertidumbre no parte,
Al contrario,
Se instala con miras a quedarse un largo tiempo;
(Ese en el cual no jugué con tus hilos dorados)
Más, lo dicho, dicho está
Y la construcción reposa en las palabras
Que alguna vez te dije que habían sido guardadas
Para decírtelas un día cualquiera
En donde la valentía me llegase con un fervor en las venas;
Es decir, un día como este.
A los caminos falta aún mucho por recórreles
Si es que algún día llegan a verse;
Los días se convierten en metáforas
Y las letras bordearan aquel abismo,
Dispuestas a saltar; más, no preguntaran,
No lo harán, te lo aseguro; no lo harán.
Es por ello que tu benévola sonrisa
En cierta medida aplacaran mis dudas y preguntas
Sobre lo que concierne a nuestra historia.
Tu intriga acechara, mientras mis dudas te atraparan.
Y, para serte sincero;
Te comento, en el silencio de nuestra distancia perecedera
Que con aquel abrazo (que me brindo por primera vez el aroma de tu cuerpo)
Yo tengo para un par de anocheceres más;
Si, con aquel abrazo
Puede esperar perfectamente una eternidad más
Para desnudar tu sonrisa, y hacer que saltes al abismo
En la espiral integra que significa la destrucción de tus letras. 

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