lunes, febrero 6

Condena


Y perdí lo más grande
Lo más lindo
Lo que yo pedía.
Y tengo que irme.
Yo, que tanto te esperaba,
Y ahora que te tengo; que te tuve,
Abandone mi suerte y el olvido de poder amarte.
Pero, como acordamos, tú fuiste la ganadora;
Y así es, y así será recordado.
Porque allí afuera alguien te espera.
Más, a mí, me espera el infierno del poeta:
Un infierno solitario y lleno de mentiras,
De musas que se pierden en la oscuridad siempre divina.
Que linda eres en verdad
Mi musa de inspiración silenciosa, perfecta.
Mis letras me llaman,
Y quizás, ese es el sacrificio:
Tú, y mi vida,
Por la condena de la literatura
De las letras, de las rimas.
Te vas, y no puedo hacer nada.
Tan sólo el llanto silencioso
Se apodera de mí ser
Y se convierte en melancolía pura,
En melancolía enceguecedora.
Te vas, y yo te beso en la mejilla
Deseándote suerte en tu viaje; en tu vida.
Y yo me quedo allí,
En aquel centro que no es centro
En aquel lugar que nadie conoce,
Aquel lugar en donde vos y yo
Fuimos alguna vez un sueño del amor,
Aquel sueño que se sacrifico
Para que tú y yo no perdiéramos la razón.
Te quiero, adiós,
Y las gracias desde el corazón. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario