viernes, enero 20

Batallas ganadas; Batallas perdidas

Las guerras son largas, eternas,
La vida misma puede considerarse, en una definición etimológica,
Una guerra contra el mayor enemigo: uno mismo. 
Más, las batallas (de la vida) pueden ser cortas, efímeras
Como el leve susurro de los árboles en otoño. 
Habrá batallas ya luchadas, otras por luchar, las que nunca lucharemos,
Habrá cientos de enfrentamientos en la memoria individual;
Batallas que se dejan a medio luchar,
Como el son nunca encontrado,
Como el acorde nunca tocado.
Batallas que se pierden,
Como las lágrimas derramadas
Como el llanto ahogado por el que está lejos.
Batallas que se ganan,
Como la sonrisa de satisfacción por haber arriesgado
Como el beso bajo el teatro de la vida marcado por la lluvia infinita.
Habrá batallas en donde no se sabe que pasa alrededor,
En donde el silencio suele ser el mejor postor. 
Batallas de gritos,
De miles de razones nuca válidas.
De mentiras, de engaños,
De proezas, de resguardos.
Habrá batallas en donde el contrincante es tu ideología,
En donde el mundo se te viene encima;
En donde quieres que todo se caiga al piso
Y jamás regresar a este mundo, a veces, tan vacío.
Batallas ganadas, perdidas;
Batallas y batallas que pasan 
En esta rivalidad contra uno mismo llamada: Vida.
    



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