sábado, diciembre 3

Cosas que no cambian

Junto a las cosas que no cambian así pase el tiempo,
Persisten los días en que eres lo primero que pienso al abrir los ojos
Y las noches donde me acuesto fantaseando con tu brisa. 
Hay cosas que no cambian.
La inspiración muta a cada momento, a cada instante
Mientras recreo tu silueta perdida en aquellos falsos recuerdos. 
Por ello, acariciar tu cintura en esta leve ufanía,
Es aquel suspiro que aún me mantiene vivo el que se hace presente;
Y allí, sólo allí, vislumbro que esta vida como diría aquel Mendoza:
“No es más que una metáfora del sufrimiento”.
Pero es más:
La vida es más de lo que nuestros sueños apenas llegan a palpar:
Porque yo a ti te palpo en mis sueños, te vuelvo falsamente mía.
Es que ese aire que solía regalarme tu aroma
Lo tomo como el tesoro que he ganado con mi esencia;
Y aquella alegoría que volví este escrito por tu sonrisa
Yo la vuelvo mi triunfo más grande.
Cosas que no cambian;
Aunque he de aclararte, que tú y yo cambiamos
Por el aire ajeno que respiran nuestros cuerpos: 
Aquello es lo que nos ata al silencio que pudimos ser.


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