miércoles, diciembre 21

Bienvenido(a) una vez más al mundo del Teatro


Algarabía profunda
Silencio absoluto.
La magia de los ojos expectantes
El camino a la realidad expuesta.
El minuto antes de saltar al escenario
Se convierte en mil horas
En un mili segundo;
En el todo.
Se siente el palpitar del corazón
Pum, pum, pum.
Los aplausos esperan
Los abucheos exasperan.
El todo y la nada
Reunidos en el primer verso
En el último suspiro.
Cierra los ojos;
Bienvenido(a) una vez más al mundo del teatro.
Siente, observa, huele
A las personas expectantes;
Deleita la magia de este asombroso arte.

viernes, diciembre 16

Coleccionista de Recuerdos


El que decide dar su vida a las letras es tantas, pero tantas cosas
Que suele perderse en las lógicas que envuelve cada una de éstas.
Es por eso que aquel es un ser complicado:
Busca encontrar el equilibrio en vanos puntos de la existencia.
Supongo que las personas suelen hacer lo mismo;
Más, al sufrirlo de una manera individual,
Pienso que es único, y que posiblemente
Sólo sean los problemas existenciales de la juventud.
Porque aquel ser, persistentemente ansía de todo un poco;
En eso infringe el escritor,
En observar tanto, que quizás no profundice en nada.
Quiero cambiar eso y convertirme en lo que yo deseo,
Llegar a ese centro.
Un poquito de aquí, de allá
Y no llegar a decir: "Sólo soy"
Por esta razón me gusta sentir lo único
Que pueda poseer un ser humano:
Los recuerdos.
El escritor es un coleccionista de recuerdos, de momentos
Porque de estos, conformará su vida literaria.
Por eso los colecciono, los guardo
Más no los convierto en mi vida.
Siempre se vive el momento;
Se ríe, se llora, se sufre, se convierte en escrito.
Pero no se vive de los recuerdos.
Vivir no siempre significará alegría,
Vivir también es la nostalgia de intentar olvidar todo aquello que dejamos en anteriores días.
Entonces la colección no son más que metáforas
Que se muestran a quién las quiera leer;
Y los que no entienden esta sencilla consigna, suelen comprender incorrectamente:
Aquellos siempre querrán tener la razón,
Y es normal por la egolatría que envuelve su dolorida risa.
Por ese motivo, el coleccionista de recuerdos calla
Y escribo otro mar de letras en su cuaderno.
Por ello:
Cuando te fuiste
Pude entender que siempre te viví,
Que siempre te soñé, que siempre te esperé.
Y aunque erré y me equivoqué: lo acepte.
Constantemente insistí en que quería volver; volver a empezar,
Y esas cosas.
Y, aquel tiempo que estuve junto a ti
Se suma a mi colección, se suma a mis recuerdos.
Y cuando volvamos a leer estás letras
Tu linda sonrisa aparecerá en mi mente
Y te extrañaré;
Pero por mi vida, ya no te querré.
El coleccionista de recuerdos
Nos es más que un viajero
Que sale de viaje a otra estación
En busca de otro recuerdo.
En busca de otro recuerdo.


miércoles, diciembre 7

Tren de los Momentos II


Perder para ganar;
Fórmula que el perdedor emplea como consuelo,
Ante la retractación de sus propios hechos.
Son pocas las veces que escribo con la razón
Y el corazón a la vez;
Porque las letras se desvían
Ante aquellos sueños que duermen en esta poesía;
Pero no los despiertan, nadie logra despertarlos.
Por ello, se suele vagar por caminos, por idas, por calles;
Encima de carrileras de destinos ajenos, propios,
De destinos que buscan ser eso mismo: destinos.
El Tren de los Momentos II
Es una metáfora más, es una perdida más.
Obtuve lo más grande, y le dejaré ir.
¿Por qué?
¿Por qué te vas, dulce silencio con sabor a tabaco?
¿Por qué te vas?
No me respondas, porque te terminaría creyendo.
Un día me aseguré que llegaría el momento
En que debería estar quieto
Para no interceder más en la vida de los sujetos.
Pero es tan difícil,
Es tan difícil vivir y dejar vivir,
Es tan difícil cargar con este peso.
No diré nada, no molestare a nadie.
Mi silencio será la carta de presentación,
Y no me importa lo solitario que suene eso,
Porque siempre existe alguien que me cuida
Aunque sea a distancia, aunque sea en silencio. 
“Tan sólo me iré, a buscar otro lugar”
Como diría aquel poeta.
Me iré a ningún lugar
Para encontrar la nada de lo total.
Estaré allí, como de costumbre, pero sin existir;
Sin pensar en cómo ven esto y aquello,
Ya que pienso en cómo las personas toman un escrito u otro,
Y aquello me quita lo más valioso: mi libertad de escribir lo que deseo escribir.
Por eso tan sólo seguiré rayando, garabateando;
Extrañando esos ojos, extrañando esa frase
Hasta cuando me revele definitivamente ante el sublevado noveno cielo.
Además,
“El Tren de los Momentos mira viene y va,
Mira viene y va”



sábado, diciembre 3

Cosas que no cambian

Junto a las cosas que no cambian así pase el tiempo,
Persisten los días en que eres lo primero que pienso al abrir los ojos
Y las noches donde me acuesto fantaseando con tu brisa. 
Hay cosas que no cambian.
La inspiración muta a cada momento, a cada instante
Mientras recreo tu silueta perdida en aquellos falsos recuerdos. 
Por ello, acariciar tu cintura en esta leve ufanía,
Es aquel suspiro que aún me mantiene vivo el que se hace presente;
Y allí, sólo allí, vislumbro que esta vida como diría aquel Mendoza:
“No es más que una metáfora del sufrimiento”.
Pero es más:
La vida es más de lo que nuestros sueños apenas llegan a palpar:
Porque yo a ti te palpo en mis sueños, te vuelvo falsamente mía.
Es que ese aire que solía regalarme tu aroma
Lo tomo como el tesoro que he ganado con mi esencia;
Y aquella alegoría que volví este escrito por tu sonrisa
Yo la vuelvo mi triunfo más grande.
Cosas que no cambian;
Aunque he de aclararte, que tú y yo cambiamos
Por el aire ajeno que respiran nuestros cuerpos: 
Aquello es lo que nos ata al silencio que pudimos ser.