martes, noviembre 22

Bailarina de Ballet III


Mi Bailarina de Ballet
Partió una noche de septiembre,
Acompañada por esa brisa que roza los rostros.
Bajó del escenario, tomó sus zapatos,
Y se marchó sin mirar atrás.
Se fue cansada de tanto bailar y bailar
Sin encontrar conexión en su coreografía;
Esas conexiones que hacen al Arte una cosa inexplicable.
Huyó cansada de luchar contra algo que no existió:
El fantasma llamado pasado.
Viajó en busca de libertad,
Atada a los grilletes de la egolatría.
Decidió irse justo en la noche,
En que le daría mi razón de ser; que cosas.
Dijo que fue tarde; no es así.
Si se hubiese hecho tarde,
Nunca habría estado listo para entregar aquello
Que no quiso recibir.
“Se es tarde cuando se ha decidido saltar al abismo
Aunque no se lleve paracaídas”.
Bailó frente a mí como lo que era,
Por eso esperaba en silencio un poco más de ella;
Ese poco más de las personas
A las que les dices debes cambiar esto y aquello.
Por eso,
El amor es el arte que debe crearse
Desde la imperfección del ser humano.
Porque el amor es la imperfección que crea algo: Arte.
Entonces recuerdo,
Que alguien alguna vez me dijo:
"Si vas a querer a alguien, quiérela por lo que es
Y no por lo que tú quieres que sea"
Entonces yo quise a mi Bailarina por lo que era
Y erré en que pretendí cambiarle.
Me gustaba cerrarle las puertas;
El querer es cerrar puertas para abrir otras nuevas.
Nunca le abrí nuevas puertas: he ahí el problema.
Por eso me voy
Fueron sus últimas frases cuando recogió sus maletas
Casi vacías por mi maldita egolatría.
Y en aquellos momentos que bailamos a la par,
En esos lapsos que nos entendíamos,
Yo observaba como ella bailaba al compás de mi melodía.
Y todo ello ha de quedar registrado en la memoria prohibida
De estas letras pintadas por su sonrisa.
Y ahora,
Frente al teatro de la vida,
Bajo la lluvia de aquel beso, de aquel día,
Sólo queda una palabra
Precedida por signos de interrogación:
Aquella pregunta que solo el tiempo ha de responder: ¿Fin?


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