lunes, octubre 3

Principio del Fin


Hay mil maneras de iniciar un escrito;
Pero regularmente no encuentro la adecuada.
Casi siempre inicio en algún lugar
Para terminar en otro,
Dando la impresión de que escribo cartas
A un destinatario que quizá, nunca las entiende.
Mira; La vida son tantas cosas
Que suelo perderme en cada metáfora que significa esta;
Me extravío en ellas,
Dejando la puerta de mi realidad abierta.
Más, parece que aquello no da más, y que una etapa marca un final.
Entonces,
Al decir esto me contradigo,
Porque suelo decir:
Nada en esta vida tiene final,
Quizá un término, pero nunca un final.
Pero las excepciones existen,
Y hay veces que las palabras no alcanzan para expresar lo que sientes.
De esta manera,
Puedo decir, que esta es una excepción
Entre tantas en las que compete la vida,
Y que aquella forma,
En que se maneja ahora la lógica de mi entendimiento,
Ha llegado a su fin.
Porque el fin, como dirían, no es más que un nuevo comienzo.
Intento revisar constantemente el porqué de las cosas,
Y solo encuentro respuesta en el lugar donde me defino,
Donde soy capaz: Las Letras.
Porque aquellas malditas, y a la vez enaltecidas,
No hacen más que pedirme
Que evolucione hacía lo que ellas siempre han esperado:
El elixir del Silencio eterno.
Y Tras los ocho cuadernos llenos de escritos,
Y las miles de hojas sueltas, por estos,
Los rincones de la existencia,
Presiento que un fin se acerca;
El fin de esta era.
Y en aquel momento,
En donde toda esta mierda estalle,
El silencio se convertirá en cielo
Y ya no habrá posibilidad de regreso.
Y sabré, que la Literatura habrá roto otra frontera de la vida.
Yo, allí,
Perdido en mis recuerdos y mis escritos,
En mis Letras, en mis Musas,
En mi Literatura; Volaré.
Y no coexistirá nada allá afuera
Que detenga la creación de una nueva poesía incierta.
El principio del fin comienza,
En esta: La profecía del loco poeta.




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